Guerra sucia contra cabildo de Matamoros

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 Durante los días recientes , a raíz de los hechos violentos registrados en la ciudad de Matamoros,  se ha dejado sentir una guerra de lodo contra el ayuntamiento que preside Mario López Hernández. 

 No es la primera vez que, aprovechando alguna coyuntura ajena totalmente  a las políticas públicas y directrices del gobierno municipal, manos aviesas han orquestado versiones que buscan desacreditar la gestión de “La Borrega”. Lo que ahora sucede, es una confirmación de esa regla. 

 De entrada dos comentarios:   

  En primer lugar, los  hechos con los que se busca sembrar la insidia se derrumban al primer soplo de la brisa marítima   en la urbe que nació sobre la legendaria trinchera del Puerto Bagdad. 

  ¿Camiones recolectores de basura en los bloqueos? ¿Y los otros transportes de carga pesada que también fueron utilizados, como fueron  repartidores de gaseosas trasnacionales, algún autobús, tráiler y unidades de igual calibre estaban ahí por su propio gusto? 

 Se sabe  también que los camiones recolectores que presuntamente participaron en los hechos, no son propiedad del ayuntamiento. Al parecer  la empresa que los renta ya interpuso las respectivas acciones a través de sus representantes legales. 

  Ahora bien, en un tema  donde para efectos  de competencia, existen dos fuerzas preponderantes muy bien definidas: el ámbito estatal y la federación, haciendo a un lado la paja sensacionalista, hay que preguntarse: 

   En que medida el municipio de Matamoros se ha visto afectado  en temas estructurales como sería su propia economía y su privilegiado lugar como uno de los focos tamaulipecos  con mayor potencial en materia de inversiones. 

  Ciertamente el fenómeno duro de la inseguridad le sigue metiendo ruido mediático aquí y en China a todos los gobiernos, sin distinción de siglas o de colores. Habría que ver hasta que punto se han afectado rubros torales en el caso específico  del cual hablamos.  

 Apenas el pasado miércoles 20 de octubre, mientras participaba como invitado de honor a una tienda Walmart,  el alcalde Mario López afirmó que Matamoros es una urbe fronteriza que continua generando confianza para la inversión de los grandes capitales del comercio y  de la industria. Acompañado por Laura Muñoz Delgado, la Directora General del consorcio, el alcalde informó que se trata de la cuarta tienda de esta cadena de autoservicio, la cual genera cientos de empleos. 

  Matamoros se mantiene con  altos niveles de confianza empresarial en materia de inversiones. 

  Otro indicador fundamental para el caso que nos ocupa, es la percepción social que durante los últimos mil días ha prevalecido, y la cual desde luego ha sido la  aduana más rigurosa para el cabildo morenista  que dio inicio en el 2018, bajo el lema de la Cuarta Transformación. 

  Hablamos de un ayuntamiento que acaba de ser respaldado  de manera arrolladora con un récord electoral de 100 mil 127 sufragios, lo cual coloca a la administración borreguista como la más alta de la historia matamorense. 

  Obviamente, nada de todo esto es fortuito .  El  dinamismo  social y el nuevo rostro urbano que hoy asoma tiene orígenes  concretos y muy bien identificables. 

La ciudad que hoy gobierna Mario López fue durante los recientes tres años, una de  las sedes más relevantes  de la inversión social obradorista en Tamaulipas. Se lograron equipar más de cien mil metros cuadrados con obras de infraestructura sin precedente. 

 Tres escuelas públicas del nivel de primaria, secundaria y preparatoria. Un mercado público,  dos módulos deportivos y dos centros asistenciales para el desarrollo de la niñez. En un descuido ni en sus mejores tiempos políticos del priísmo, hubo semejante derrama presupuestal. 

 Situados en este contexto de datos,  no es difícil entender el porque la campaña negra  que por estos días algunos han lanzado contra el ayuntamiento matamorense no  altera en lo más mínimo la favorable percepción ciudadana, hacia el alcalde y el morenismo.  

 Una administración que lo largo de tres años ha construido un sólido blindaje de credibilidad  entre amplios sectores de la población. 

   Concluyo con el siguiente comentario: 

 Dadas las indefiniciones y posibles traiciones por parte de  la ambigua Maki-naria reynosense, (que sigue sin quitarse el ropaje azul, jura que es guinda y luego busca saltar al verde) la estructura social de la Borrega en Matamoros, se  perfila como una de las armas más poderosas de la marca MORENA en la ruta hacia  el 2022.